Eres una perra rica-dijo- una perra rica. Ahora estoy lleno de poesía. Podredumbre y poesía, poesía podrida.

martes, 13 de mayo de 2014



No hay nada mejor que volver a un lugar que permanece igual para saber lo mucho que tú has cambiado.

jueves, 11 de julio de 2013





Soledad: ”Amante inoportuna, sombrero de los calvos, ruido sin ruido, esposa del soltero, trinchera del soldado, bufanda del mendigo, conciencia del culpable, quinto pie de los gatos, yo mí me sintigo”

jueves, 27 de junio de 2013

No.


Podría buscarte, convencerte, rogarte, pero hoy no es mi día, y mañana tampoco lo será.



 Melancolía: ”Calle donde vivo, enfermedad incurable, territorio donde crecen las más hermosas canciones, los versos más exquisitos, mejor que la tristeza, mejor que la alegría, cerradura de la llave de los sueños, hombro donde apoyar la cabeza, lágrima furtiva, patria de don nadie, casa del viudo, río de los que no saben nadar, malo conocido, ojo del ciego, brazo del manco, oído del sordo, nostalgia del futuro”.

Las noches de verano se hicieron para no dormir.


Cama: “Catre, yacija, beso, polvo, sueño, fiebre, noche, siesta, sudor, mancha, semen, ladilla, chinche, lágrima, fantasma, pesadilla, musa, legaña, veneno, pezón, leche, colchón, sobaco, sombra, insomnio, porno, Orfidal, almohada, manta, colcha, sábana, somier, cansancio”
Hoy encontré una flor, no sabe donde va, perdida en la ciudad,
busca un rallito de sol,
entre asfalto y cristal.
Mírala bajando el boulevard.

Hoy encontré una flor, que no entiende a los hombres, nunca se dan la mano,
disparan con cañones, se llenan de razones, sin cuidar sus corazones.

Dice que en la ciudad siempre se siente sola, nadie sonríe a nadie, ni nadie le da bola, así quema las horas.
 Dice que entre cemento, no existe poesía,
no hay sitio para el color y ya nadie le fía, en la calle alegría.

Hoy encontré una flor en un paso de cebra, quería cruzar en rojo,
saltar desde la acera, mandar todo a la mierda. Su raíz, no encuentra tierra.

Y en los escaparates, detrás de los cristales, se burlan de ella las flores artificiales.
No necesitan aire, tampoco primaveras, no necesitan agua, ni nadie que las quiera.
Entre el humo y el ruido, la tarde se acelera, en este mar de gente, es infeliz cualquiera.
Silbando melodías aunque nadie le oiga, soñando tonterías, le pillan las estrellas.